Un paseo por las calles de antaño

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Entre calles empedradas, casas de juguete habitadas y campanas de tintinear constante, emerge una Alemania anclada en un pasado de paisajes medievales. Sabores de un ayer que han sabido vencer el paso del tiempo y permanecer

Si Berlín es emblema del futuro, de la modernidad conjugada con la historia, Alemania atesora muchos parajes en los que su pasado medieval emerge con fuerza: esencial, perenne, sin matices. Una naturaleza desbordante, con ríos de aguas vehementes, cielos tupidos y lluvias intermitentes, donde se alzan ciudades fascinantes que envuelven con un halo mágico que únicamente protege aquellos lugares que saben escapar del tiempo y sus leyes.

ROMANTICISMO EN ESTADO PURO
Heidelberg, arropada por el valle que sirve de cuna al Rhin, da la bienvenida al visitante con una vista de postal coronada por las ruinas de su colosal castillo. A sus pies, un casco antiguo encantador se extiende a orillas de un río surcado por un puente de piedra. Gracias al silencio de un lugar que no entiende de cláxones, de tráfico ni de gritos impertinentes, podremos iniciar un viaje en el tiempo al pasear por sus calles.
Las ruinas del castillo encierran secretos y leyendas. Entre las más curiosas, el tonel de dimensiones sobrenaturales que alberga su bodega o la huella en la terraza, bajo la estancia de la princesa y que se tiene por la prueba de una noche de amor entre ésta y un amante que debió saltar por la ventana al oír al príncipe aproximarse a palacio. Todavía se cree que puede hallarse al amante instigador del adulterio: el pie que encaje en el surco será el del culpable.

EN UN CUENTO DE HADAS
Bad Wimpfen despliega su encanto a través de estrechas calles adoquinadas, el río que lame los contornos y sus casitas de Hansel y Gretel en que el chocolate se vuelve madera y las golosinas piedras irregulares. Esta silueta es subrayada por la Torre Azul y la Torre Roja, vestigios del castillo que se alzaba en estas tierras y que, por increíble que parezca, siguen albergando vida humana. En la Torre Azul, concretamente, habita la única mujer del país que vive en una torre de piedras centenarias y espacio reducido: una Rapunzel prisionera del tiempo.

SUEñO DE NAVIDAD
Rothemburg, ha sabido desafiar a cuantas destrucciones han querido hacer blanco en ella y mantenerse radiante y llena de vida. Sus murallas, torres y casas han sobrevivido prácticamente sin sufrir ningún daño a pesar del transcurso del tiempo. Peor suerte corrió su castillo, convertido hoy en día en unos jardines de paseos apacibles y lecturas agradables, del que sólo se conserva la puerta de entrada. Pero Rothemburg cuenta con un atractivo añadido: el que le suma el invierno a sus incuestionables encantos. Calles estrechas, tejados cubiertos de nieve y uno de los mercados navideños más antiguos del país, otorgan una áurea especial a una ciudad en la que, gracias a sus tiendas de objetos navideños abiertas no sólo en invierno, es Navidad 365 días al año.

RELAX EN LA RUTA
La Ruta de los Castillos discurre por los más de 1000 km de longitud que separan Mannheim de Praga. En su tramo alemán la ruta cuenta con atractivos indiscutibles más allá de la historia que asoma a cada recodo y la belleza que desprenden sus lugares. El camino sembrado de balnearios de aguas salinas permiten relajarse y disfrutar del presente olvidando, temporalmente, el bucle hacia el pasado que ocurre más allá de sus contornos. Además, la ruta supone una buena oportunidad de catar las cervezas de la zona. En Schwäbish Hall, otro enclave de la ruta, es posible degustar tres tipos diferentes de cerveza de producción propia además de sopas y helados a base de esta deliciosa bebida.

CóMO LLEGAR
Para llegar hasta Frankfurt o Munich la compañía aérea Lufthansa pone a disposición de los viajeros vuelos directos desde Madrid y Barcelona. Los vuelos a Frankfurt tienen una frecuencia de seis viajes al día. Y la frecuencia entre las ciudades españolas y Munich es de cuatro vuelos diarios.
Las tarifas actuales enlazan Madrid con Frankfurt (viaje de ida y vuelta) desde 170 euros y también Barcelona con Frankfurt desde 130 euros.
Si el vuelo es de Madrid hasta Munich el trayecto ida y vuelta tiene un coste a partir de 99 euros. Y los vuelos entre Barcelona y Munich, también en trayecto ida y vuelta, pueden adquirirse desde 170 euros. (Todos son precios sin tasas ni cargos de emisión.)